Es como si me estuviera ahogando. Como si la única opción es tratar de dejar todo atrás y seguir adelante, aguantar la respiración... 1... 2... 3... Déjalo ir.
Tengo miedo porque la mayoría de las veces siento que me equivoco, y me arrepiento para después decirme que en realidad son cosas que me hacen ser lo que soy. Se que es un conocido engaño para afrontar los errores. Siempre encuentra la culpa en aquello que no pueda encontrarte culpable, porque nadie está listo para tener que ser juez y tribunal en un juicio contra uno mismo... Seremos los únicos culpables al final.
Y dónde está mi idea de la relatividad, en dónde está la chica que podía discutir por horas y saber que siempre tenía razón. Tenemos que volver a buscarla, tiene que saber que no vale la pena escribirle cartas a personas que nunca van a responder, tenemos que decirle que la única que necesita las cartas es ella, que esas palabras son lo único por lo que tiene que luchar.
Siempre tuvo razón y ahora está perdida. Pero ¿dónde? ¿qué podemos hacer?
Nada. No importa. Ella creció.