domingo, 17 de marzo de 2013

17/03/13

Hace más de un mes que guardé esta frase, la encontré y sabía exactamente que iba a escribir cuando la usara. Nunca pensé que iba a terminar siendo como fue. Nadie lo hubiera hecho. 
A pesar de mi resistencia al amor yo estuve enamorada. Fue una vez. No se si debería llamarlo amor, muchos no lo harían, pero es la única forma de amor que experimenté y yo lo señalé bajo ese nombre esperando que fuera lo que tanto tiempo había esperado. 
Nunca conocí al chico, nunca supe como era en realidad. Al principio podría haber sido un idiota, podría haber sido creído... Porque yo lo vi y decidí que el era el chico perfecto para estar enamorada. Algo totalmente superficial que no debería haber durado ni tres días en una persona normal. Lo que pasa es que no soy una persona normal. 
Lo usé. Usé esa elección y lo convertí en el personaje de miles de historias. Encontré un actor al que podía asignarle la cantidad de papeles que yo quisiera y los iba a hacer a la perfección, porque era exactamente lo que quería. Un día era malo, al otro era bueno, al siguiente escapaba con alguna chica, al otro regresaba... Pero había algo que nunca cambiaba, yo estaba enamorada de él, o al menos el personaje a través del cual vivía eso. 
Fue perfecto, era como escapar del mundo sin tener que escapar del mundo, iba al colegio para verlo, para recordar que era real y que existía más allá de mi imaginación. Me enamoré de un fantasma que inventé en algún lugar de mi mente, le dí su nombre y su cara ese fue el error. Las lineas que trazo tienden a difuminarse y en ese momento fue cuando creí que tenía mucho sentido. Si mi personaje podía escribir una carta, mandársela a este chico y hacer que todo saliera bien ¿qué era lo que me detenía a mi de ser feliz? ¿De poder superar mi propia imaginación? 
No me dí cuenta de que, a diferencia de mis historias, la que sostenía el destino de todo no era yo.
En realidad después de eso todo fue en picada, estaba obsesionada con esta idea que me habían implantado. Se suponía que todo iba a salir bien, que todas las escenas de las películas era ciertas. Pero no fue así, aunque podría haber sido mucho peor. 
Usualmente me gusta una cosa, me obsesiono con la cosa, entro en un remolino de felicidad, la vida me da un shock de realidad y la vida vuelve a la normalidad. El problema fue que era... es real. 
Debo admitir que no creo que haya sido amor, digamos que intenté hacer un especie de experimento social conmigo misma. Llegué al punto razonable en el que solamente quería conocer al chico, que fuera mi amigo, hablar con el. Formar parte de su película por unos minutos, demostrarme a mi misma que era real y que no tenía nada que ver con mi imaginación. 
Aaahh!! Si supieran la cantidad de idioteces que pensé, que hice. Fue fanatismo más que amor. Siempre lo mió es fanatismo. Pero a diferencia de una fan, yo no quiero gritar y aplaudir quiero hablar, entender, formar parte de su mundo. Que me quieran aunque sea como una amiga loca que tienen por ahí. No se si entiendo lo que quiero decir pero la vida sigue y yo no puedo estancarme en esto, otra vez. 
La cosa es que ayer el chico vino a mi casa, después de haberlo superado unas tres mil veces, se hizo amigo de mi hermana y vino a mi casa. 
Yo hubiera esperado que fuera cualquier tipo de persona, no lo conocía, nunca lo conocí realmente. Pero era lo que yo esperaba y mucho más que eso. No lo podía creer, no lo puedo creer. 
No estoy enamorada, no creo que nunca haya sentido lo que es estar enamorada. Por ahora no creo que lo sienta. Ese chico es genial y me gustaría poder hablar con él, ser su amiga, tenemos muchas cosas en común y es la clase de persona que no juzga, no etiqueta. Necesito a más de esas personas en mi vida. Necesito gente que no trate de encasillarme. 
Por una vez espero ser libre. 


My parents warned me about drugs in baggies 
                  sold on the street
but never the ones
         with teeths 
        and a hearbeat.







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