No entiendo como a pesar de los horrores del mundo seguimos convenciéndonos de que hay cosas buenas en nosotros mismos. La humanidad debe ser la chica con el más alto autoestima que conozco, pero quién soy yo para juzgarla.
Hay muchas historias todas contadas sin orden y se mezclan en mi cabeza porque es extraño aceptar que sean reales. Es extraño ver como te encuentras atrapado en esta especie de burbuja donde todo eso está tan cerca, pero a la vez tan lejos.
Puedo convencerme de que voy a conseguir romper las barreras de lo extraordinario, pero se que, si fuera uno de esos personajes, lo único que esperaría es que el vacío no me encuentre. Porque el vacío es lo único que puede destruirnos. Esa es una puerta que debemos mantener cerrada. Se que puedo hacerlo, no le tengo miedo a la oscuridad.
Entiendo que nunca podré ser mejor que los que piensan que siempre fueron mejores, pero si me dieran una oportunidad simplemente la dejaría volar, todos sabemos cuales son nuestros motivos y nuestras condiciones, no necesitamos que nadie intente convencernos de que las de ellos son mejores.
Espero que todo cambie, espero que el universo de giros inesperados a cada segundo porque es un miedo que debo enfrentar, pero no planeo en mandarle una carta preguntando si quisiera intentarlo. Eso ya no funciona.
Así que simplemente se trata de continuar. De saber que no importa lo que pase siempre habrá momentos en los que nos sintamos arrastrados a la oscuridad y momentos en los que volemos tan alto que nadie podrá hacernos bajar. Hay que saber donde es el lugar correcto para caer.
Si uno ama sin límites a otro que no lo merece, tarde o temprano, la grandeza de ese amor convertirá al otro en alguien digno del mismo.
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