lunes, 8 de julio de 2013

08/07/13

Estamos de vacaciones de invierno. Hace frío y me encanta el invierno, eso sumado a que no tengo que hacer nada es como prácticamente lo mejor que podría pasarme. 
Viajamos a un departamento en la capital del país. Es raro, porque es una ciudad enorme y aunque vengamos de una ciudad todo parece pequeño a comparación de la cantidad de cosas que hay en este lugar. 
El día de hoy lo pasamos viajando todo el día. Llegamos como a las cinco de la tarde y ahora supongo que vamos a salir a comer. 
Mientras viajábamos no pude dejar de pensar en esa carta y en las consecuencias que puede tener. ¿Qué es lo que va a pasar? ¿Va a ser algo bueno o algo malo? No lo se. 
De lo único de lo que estoy segura es de que se la voy a dar. Nada va impedir que él lea esa carta. Porque han pasado cinco años, y cinco años es mucho tiempo para una persona que no llego a los veinte. 
Estoy ansiosa porque llegue ese momento. Muy ansiosa.
Espero que entienda, que pueda encontrar algún lugar donde guardar esta historia. Lo mejor que puedo esperar es el recuerdo, porque es la posibilidad más alta que tengo. De verdad que sí. 
Siento que encontré mi propósito, avancé a un lugar mucho mejor y estoy feliz por eso. Ahora quiero encontrar nuevas cosas, descubrir otros universos, ver el mundo entero. Quiero explicar por qué estuve enamorada y cómo deje de estarlo. No es que se haya pasado. No creo. Pero es un comienzo, porque siento que podría olvidarlo o verlo de nuevo con nuevos ojos. 
Por primera vez en dos años tengo esperanzas. Y la mala suerte que he tenido antes fue recompensada con esta revelación, con esta nueva libertad. 
Puede que no funcione, puede que a pesar de todo esto solamente sea la claridad antes que la tormenta. Puede que vuelva a lo mismo, puede que quiera más después de haber renunciado a mi verdad, a mi final. Pero ahora no se eso. No quiero preocuparme. No voy a tener más arrepentimientos.
Voy a disfrutar de estos sueños, de estos recuerdos que se que van a quedar en mi memoria para siempre. No necesito pensar en el amor para ser feliz, pero puedo rescatar esa felicidad y usarla para estos momentos que de verdad la necesitan. 
La carta en este momento es algo que quedo en casa, en un lugar muy alejado de este. La recordaré cuando llegue el momento, cualquiera que lea esto la recordará cuando llegue el momento. Por ahora tengo que olvidar. Es lo mejor. 

…Cities exist on location, and they exist in time. Cities accumulate their personalities as time goes by. There are cities that remember being villages. Other cities are prepared to wait until they have history. Few cities are proud: they know that it’s all too often a happy accident, a mere geographical fluke that they exist at all. A wide harbour, a mountain pass, the confluence of two rivers.
At present, cities stay where they are.

For now cities sleep.

But there are rumblings. Things change. And what if, tomorrow cities wake, and go walking? If the city you inhabit just upped and left, and you woke tomorrow wrapped in a thin blanket on an empty plain, where your city once stood?

Don’t ever take a city for granted.


After all, it’s bigger than you are; it is older; and it has learned how to wait…

No hay comentarios:

Publicar un comentario