viernes, 19 de julio de 2013

19/07/13

A veces es difícil entender lo que nos deparará esta vida. Es difícil comprender que no va a haber momentos en blanco entre las escenas, que no va a haber un "diez años después", que nos dejaran filmar de nuevo si nos equivocamos. La cámara nunca dejará de grabar. Y hagas lo que hagas, busques lo que busques, nunca vas a poder mirar ese lente a los ojos y decir: "Esta es mi vida." Porque ¿de verdad lo es?
En qué momento nos daremos cuenta de que las cosas que creamos son solamente burlas de  lo que somos. Por cuánto tiempo sonreiremos ante las tragedias. Por qué motivo sigue siendo tan divertido.  Y por qué la realidad nos reclama como sus mejores amigos cuando solo nos sonríe para empujarnos y hacernos caer. Es extraño entender. 
No nos atrevemos a cerrar los ojos por miedo a que algo se nos pase, pero en verdad solo es porque sabemos que tenemos una sola oportunidad para poder seguir abriéndolos. Observando esta cosa que llamamos mundo, esto que llamamos vida, sigue pareciendo otro escenario muy bien armado. 
Nunca podríamos admitir que simplemente somos extras, pero no dejamos de sentirnos como los malditos protagonistas. Y escribimos sobre eso, hablamos sobre eso, convencemos a los demás por un segundo de que estamos en la misma página que ellos. Contamos nuestras historias. Moldeamos realidades para creer que tenemos el control. Que es tan simple como eso. 
Se hace tarde. Soñamos que la oscuridad solo trae desesperanza. Soñamos que es mejor de día, cuando el sol hace que todo sea más visible. Porque es complicado filmar en la oscuridad, y dormimos. Listos para prender nuestras cámaras al día siguiente. 
¿La verdad? Sí hay cámaras. Pero somos nosotros los que las ponemos a filmar todo el tiempo. Necesitamos creer que importa. Soñar que vale la pena ser filmados, ser recordados. Necesitamos saber que alguien está viendo nuestras vidas, que a alguien le importa. Porque ¿a quién engañamos? Si  nadie quiere verla, entonces qué nos garantiza que vale la pena seguir viviéndola.

“Your life is not an episode of Skins. Things will never look 

quite as good as they do in a faded, sun-drenched Polaroid;

 your days are not an editorial from Lula. Your life is not a

 Sofia Coppola movie, or a Chuck Palahniuk novel, or a

 Charles Bukowski poem. Grace Coddington isn’t your 

creative director. Bon Iver and Joy Division don’t play softly 

in the background at appropriate moments. Your hysterical 

teenage diary isn’t a work of art. Your room probably isn’t

 Selby material. Your life isn’t a Tumblr screencap. Every 

word that comes out of your mouth will not be beautiful and

 poignant, infinitely quotable. Your pain will not be pretty.

 Crying till you vomit is always shit. You cannot romanticize

 hurt. Or sadness. Or loneliness. You will have homework, 

and hangovers and bad hair days. The train being late won’t 

lead to any fateful encounters, it will make you late. 

Sometimes your work will suck. Sometimes you will suck. Far 

too often, everything will suck - and not in a Wes Anderson 

kind of way. And there is no divine consolation - only the

 knowledge that we will hopefully experience the full spectrum 

- and that sometimes, just sometimes, life will feel like a 

Coppola film."

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